"Una fiesta Cerquita del Cielo"

Para el efecto de este relato creo que San Pedro, el 30 de Junio en el año 1939 cayó en Viernes, por lo tanto las fiestas de seguro empezaron el Lunes 26 de esa semana, y duraron hasta el Domingo 2

Narrada por: Victor H Acuña

Y ay….la “fanesca”. Hasta donde yo sé no hay nada que se le iguale en el mundo entero, les digo, he leído intensamente y he viajado bastante, también he hablado con mucha gente, y jamás he oído que en alguna parte de ésta tierra haya una cosa que se le parezca a la “fanesca”. Es algo único, es algo tan propio de un pueblo que ha perdurado en esa sociedad por generaciones y que cada vez se manifiesta con más fuerza, que es casi increíble que se haya podido producir en un sólo país en todo el mundo. La “fanesca” es una comida, si, un plato típico, que se cocina una sola vez en todo el año, para el Viernes Santo, y que la come todo un pueblo para ése día, grandes y chicos, poderosos y humildes, ricos y pobres, el Presidente de la República y el portero de un edificio, en un cuartel de policía y en una cárcel, todos, todo un pueblo, todo el Ecuador la come para el Viernes Santo, una sola vez al año! Todos los millones de habitantes de un país se sientan ante una mesa ése día para saborear un humeante, calientito, plato de un sopón hecho con todos los granos que se puedan conseguir, y en el cocimiento sólo tiene que haber pescado, nada de carne roja, no en absoluto, eso sería un pecado, un anatema. Aquí me parece que hay algo bíblico en eso de usar sólo el pescado, ¿no era el simbolismo de los primeros cristianos? El caldo es espeso, lleno de granos y pescado, cocido siempre obedeciendo recetas secretas trasmitidas de generación en generación, con instrucciones estrictas dadas de abuelas a hijas y a nietas de que tal grano se tiene que cocer hasta tal punto, de cual se tiene que poner primero en el cocimiento, de que tal o cual aliño y yerba aromática son imprescindible pero en cantidades exactas, y especialmente que el salado pescado, que era siempre bacalao, tenía que ser desaguado por un tiempo apropiado, apropiadísimo, no muy corto porque entonces todo saldría para horror de horrores saladísimo, no tan largo porque para gran vergüenza el cocimiento estaría soso. Sucede que el Ecuador tiene dos regiones geográficas muy bien definidas: la parte alta de la cordillera, fría y serrana; la parte baja caliente y costeña. Cada región produce los granos propios de su clima, por lo tanto la mayoría de los granos que intervienen en la “fanesca” de la sierra no son los mismos que los de la costa; entonces, aunque los procedimientos para preparar el mismo plato en una región o la otra son básicamente lo mismo, el sabor de el platillo de la sierra es ligeramente diferente que el de la costa. Pero independiente de donde se prepare la “fanesca” para el ecuatoriano es el festín de los Dioses que está debidamente autorizada por la Iglesia, para el día más sagrado del año, solamente para ése día. Los zánganos del pueblo le han grabado desde hace mucho un nombre de lo más descriptivo al potaje, le llaman “levanta muerto” y de verdad que es algo apropiado; las personas se abarrotaban con un gran plato o quizás dos de “fanesca” y para qué más, la llenura estomacal era fenomenal, los más precavidos salían a dar largos paseos “para bajasss la barriga, decían” Otra cosa, era una costumbre inveterada que las señoras cocinaran cantidades aumentadas de “fanesca” no sólo para la familia e invitados, sino también para mandar sendos platos a los vecinos y amistades, era la forma de “lucirse” con su manera especial de prepararla. En una sociedad pequeña como la alauseña prontamente corría el murmullo “la Rosita sí que presentó la mejoss “fanesca” del pueblo éste año, dizque era para lamesssce los dedos” aunque no faltaba la envidiosa que ripostaba “pero claro pesss, el guambra del hijo que está posss no sé donde le ha de habess mandado ese bacalao que es especial, el de Noruega dizque esss, así quien no va a podess cocinass el mejosss plato”.

 

En cuanto pasó la Semana Santa con la celebración triunfal del Domingo de Gloria, las familias costeñas que aun permanecían en Alausí iniciaron sus regresos a sus ciudades. En la costa ecuatoriana la escuela tenía ajustada su ciclo educativo precisamente a los meses que las familias pasaban sus vacaciones en otros lugares. En Abril regresaban a preparar a sus hijos para las escuelas, que abrían sus puertas a principios de Mayo. Ahora Alausí entraba en otro ritmo, muchas casas quedaban desocupadas y algunos negocios hasta cerraban, se daba el caso que algún audaz empresario había abierto un pequeño bar aprovechando que las “monas” eran más atrevidas e iban ahí aunque sea para charlar entre ellas y coquetear con los “longos” de la ciudad, y tomar algún traguito no muchos ni muy fuertes, y hasta a cantar lo último que estaba sonando en Guayaquil acompañadas por el dueño en la guitarra porque en el bar no había música; ay….para la época de éste relato a Alausí todavía no le había llegado la radio. Con todo el Orozco hacía un buen negocio pero sólo por la temporada de vacaciones, en cuanto se iban los vacacionistas no había un solo cliente para su barcito. La población femenina podía respirar con más alivio ahora que se habían ido las “monas quita maridosss ésas” y por lo menos en el caso de las alegre Descalzi no dejaba de tener cierta razón. Ahora es cuando los galanes de la población regresaban todo contritos por el perdón y olvido de sus amadas “verass no fué nada, una distraccioncita no mas con la “mona” para hacerrrla pasass bien las vacaciones” era la explicación común, muchas veces sin mucho éxito, tanto que lastimosamente se rompieron promisorios compromisos. Aunque la distracción fue permanente en dos de los Velasco, porque el Leoncio se casó poco tiempo después con la linda guayaquileña Vanegas, y el Nelson con una no menos linda rubia también de Guayaquil; para eterno lamento de las alauseñas que se quejaban amargamente de que las “monas” ésas les habían robado los dos mejores partidos de la ciudad. ”Con lo que quería don Carlos casass a su Rosita con el Nelson, por eso no escatimó nada para que salga electa Reyna de Alausí y ponerrrla más linda para que el Nelson se fije en ella”, decía una. “No pesss….y lo feliz que hubierrra estado el Carlosss con toda esa plata reunida, la de él y la de los Velasco” añadía otra de lengua viperina. Pero la culpa se la echaban más al Orozco que vino a abrir el bar ése “ahí le han de habess dado a bebess algo las “monas” a los “guambras” para ponerloss tan bobos como están” era la conclusión general. “Que ni se le ocurrrra carajo al desgraciado del Orozco abrissr otro bar el próximo año, se lo quemamos carajo” Bueno, en Alausí también las mujeres eran de armas tomar cuando era necesario.

 

Todo se producía por la curiosa circunstancia de que así mismo como la condición geográfica divide al Ecuador en dos regiones definidas, también divide a su población en dos grupos de características distintas. Una singularidad para un país tan pequeño. Entonces los individuos de la sierra o parte alta son de porte grueso, de hablar pausado con tendencia a arrastrar las erres y las eses, generalmente son lentos, y como viven en las alturas la oxigenación diferente del aire hace que sus rostros sean más coloreados, sean “chapudos” y su apariencia más saludable. Los de la costa o parte baja son delgados, esbeltos diría yo, ligeros en el hablar exagerando el sonido de las erres, de caminar rápido y de aspectos pálidos. Ahora, imagínense Uds. lo que sucedía cuando un grupo de vivarachas “monas” vacacionistas iban a pasar la temporada en Alausí, lo revolucionaban todo. Ellas iban ahí a gozar del saludable clima, poner necesarias libritas de peso en sus cuerpos, y color en sus mejillas, y a tratar de pasarla lo mejor posible; llegaban vestidas a la última moda y a gastar el dinero proporcionado sin reparo por sus padres; venían sin preocupaciones, sin inhibiciones, ruidosas y alegres. Las pobres “longuitas” del lugar poco podían hacer para competir con semejante ola invasiva, y los “longos” se volvían locos por ellas, se dice que ahorraban todo el año para afrontar los gastos del cortegeo a las exigentes “monas” olvidándose de las guambritas de la localidad; porque las costeñas estaban acostumbradas a que las lleven a comer, y el costoso hotel de don Víctor Toledo acondicionaba su restaurante precisamente para la temporada, o si no había que llevarlas por el puesto de la Sra. Quishpe por la “fritada” o el “hornado”, y cómo comían las bandidas! es que el saludable aire de Alausí les despertaba el apetito. Sucedía también que hermanos y primos de las “monas” habían ido a vacacionar a Alausí, era una pléyade de apuestos jóvenes que por supuesto estaban ahí para pasar la mejor de las vacaciones; lo lógico hubiera sido que con semejante “material” disponible las “longuitas” del pueblo hubieran aprovechado para tomarse el desquite de las ofensas recibidas de sus volubles novios o pretendientes, pero no, no lo hacían “porque los monos esosss son unos aceleradoss, no pesss, quieren enseguidita adelantass las cosas” y la una o dos que se atrevieron a establecer relaciones con los “monos” lo hicieron con mucha cautela y restricciones. Y ni los “monos” las buscaban porque “esas “longas” son muy difícil y atrasadas”. Y así, nunca se dio el caso que una lugareña haya conquistado el corazón de un costeño, en cambio algunas visitantes si lo hicieron y las que lo lograron con los Velasco se sacaron el premio mayor en todos los aspectos.

 

Las semanas y meses que siguieron fueron de una dolorosa expectativa para la “ganguita” de amigos que nos reuníamos todos los días, a la salida de clases, para discutir y examinar cada detalle de lo que estaba sucediendo en Alausí. Sesudamente unos determinaban que el Nelson no servía para nada, que todo lo que hacía era equivocado. Con igual determinación otros defendían a Nelson Velasco como el mejor presidente del Comité que Alausí haya tenido nunca; las discusiones eran tan acaloradas que unas cuantas veces terminaron en unos rápidos golpes intercambiados entre nosotros. Ya todo estaba cayendo en su debida forma en la ciudad; las madrinas de las colchas y las cintas habían sido nombradas, y las monjitas estaban ocupadísimas en las confecciones, el Prioste ya estaba buscando de donde sacar la plata para dar de comer y beber a ¡todo el pueblo! y como por ocho días, y así mismo acomodar y alimentar a la multitud de frailes que iban a venir para ayudar al padre Estrella. Noticias se habían recibido que don Julio Teodoro había mandado una cuadrilla al mando de su mejor capataz, arriba, al páramo, a la cordillera, a encontrar y acorralar a los toros más salvajes que se pudieran tener “porque éste año sí que no se van a reír de mis toros los “longos” ésos de Alausí, había decretado el magnate” “no como lo hicieron el año pasado con las “ovejitas” que mandó el Nelson” Y los “bravos” de la ciudad ya se estaban corriendo apuestas entre sí para ser el que iba a hacerse fácilmente de la bella colcha que se sabe iba a donar doña Rosita. “Pero la colcha de mi “guambra” la Marujita, me la dejan a mi pess carajo” añadía el interesado. Don Bolívar lo tenía todo en orden, estaba en el proceso de ensayos y más ensayos para que todos los números de la Velada sean perfectos; ya muchos de los prominentes y ricos alauseños diseminados por los caminos de la tierra habían anunciado que por supuesto ellos por nada del mundo iban a dejar de venir para las fiestas de San Pedro, y que cuidado! que les separen el lote para el palco en la plaza de los toros; asientos de primera fila en la Velada y de seguro una mesa bien grande para acomodar a todos sus invitados en el Baile de Gala. Lo que sí seguía su curso acalorado era la elección de la Reyna de Alausí, con gran complacencia del Comité porque mientras más reñida era la campaña electoral más boletas electorales tendrían que emitir, a un costo que proporcionaba necesarios fondos para el Comité, porque todo costaba mucha plata, especialmente la Velada. Y así se iban acercando los días para el gran evento, aunque para nosotros la espera era intolerable.

 

El Municipio también tenía un nutrido programa de sucesos para las fiestas, pero en realidad combinaba todas sus actividades con el Comité, es decir uno complementaba al otro en muchos casos. Iban a haber carreras de bicicletas, las “vacas locas”, la clásica y animadísima carrera de ensacados; se preparaban algunos torneos deportivos a los cuales se había invitado a otras poblaciones para que intervengan; como ser un campeonato inter-cantonal de football en el que ya estaban inscriptos equipos de Guasuntos, Sibambe, Tixán, Huigra y Achupallas, lo mismo se planeaba con respecto al basketball tanto masculino como femenino. Ah….y el volleyball sí que era muy seguido en Alausí, que se lo jugaba de la manera ecuatoriana o sea tres contra tres; así mismo con participantes de todas las localidades del Cantón Alausí, porque la ciudad es la Cabecera Cantonal y tiene cuatro o cinco Parroquias como parte de su dominio. Y lo que no podía faltar en absoluto era la Pelea de Gallos, para lo cual se estaba adecuando la Gallera, porque iban a venir muchos “galleros” de distintas ciudades del país con sus feroces aves. “Mis gallos son lo mejor que se ha dado en el país”, decía un representante del Cantón Colta, y además traía los bolsillos repletos porque aquí de verdad se iban a apostarse fortunas. Hasta del Perú y Colombia aparecían personas con sus gallos con la esperanza de regresar bastante más ricos conseguido con el mortal “espolón” de sus aves. El padre Estrella también estaba muy activo en la preparación del sinnúmero de celebraciones religiosas que se iban a dar para San Pedro, algunos curas iban a venir de otras parroquias eclesiásticas para asistirlo con las muchas misas y sermones para los días de las fiestas, amén de procesiones y primera comuniones en masa, y aquí el Prioste tenía una intervención directa y desde ya empezaría a abrir el bolsillo para cubrir los siempre necesarios arreglos de la vieja Iglesia. Importantísimo era planear todos los aspectos del Desfile de la Alegría que se puede decir que abría las Corridas de Toros de San Pedro en Alausí. Aquí intervenían multitud de grupos de jóvenes de la localidad y muchos otros que habían venido de ciudades tan lejos como Loja o Latacunga, todos vestidos con motivos de sus regiones y animados por sus bandas, que los hacían bailar y marchar en el largo recorrido que empezaba arriba en la Calle Larga, por la esquina de los Garzozi, y continuaba alegremente por toda la larga calle hasta llegar casi a la altura de la subida al Cementerio, donde viraba a la derecha para llegar al principio de la Avenida por la finca de los Cattani, y luego hacer otra derecha hasta llegar a la estación del ferrocarril. Era de verdad un Desfile que le tomaba quizás unas tres horas al último grupo para llegar cantando y bailando al destino final en la estación.

 

Ay….ya al fin estamos en Junio, ha empezado el mes mágico, nosotros los de la “ganguita” estábamos fuera de sí; la actividad en el pueblo había adquirido una etapa febril, todo tenía que estar en orden pues ya en dos semanas y más se iniciaba todo el programa de festejos. Ahora sí ya se había realizado la elección final de la Reyna de Alausí, la Rosita había resultado electa para complacencia de todo el mundo. La Reyna había nombrado su Corte de Honor en la que había incluido, su hermanita menor por supuesto, sus dos contrincantes en la elección, dos de sus mejores amigas y dos primitas. Siete en total. Los galanes en la corte eran los “guambras” de las familias más prominentes de Alausí, inclusive se había asegurado la participación de los dos “pintosísimos guambras” alauseños que estaban en el Colegio Militar de Quito, qué fastuoso iba a ser verlos marciales luciendo sus uniformes de Cadetes; uno de ellos iba a ser el Caballero de Honor de Rosita. Enseguida todos, Reyna, sus Damas de Honor y sus Caballeros juntos con mamás, tías, hermanas y primordialmente papás de bolsillo hondo, se habían apresurado a ir a Guayaquil a comprar lo necesario para la gran noche de Coronación, y también para las otras presentaciones que por supuesto tenía que ser con un diferente atavío cada vez, completito. Y eso iba a ser de nunca acabar, una verdadera prueba para los nervios de todo el mundo; aquí no era que se iba a escatimar el más mínimo gasto, aquí era la dificilísima tarea de armonizar todos los pareceres y encontrar lo mejor de lo mejor, porque por supuesto Rosita tenía que ser la Reyna más bella y elegante que Alausí jamás había visto, no en vano era la “niña de los ojos” del riquísimo don Carlos. El atuendo de la Reyna en su Coronación tenía que ser único, de la cabeza a los pies, y las joyas que iba a lucir la muchacha era lo mejor que había en sus familias, legados de bisabuelas y abuelas de grata recordación, iba a estar refulgente en oro y brillantes. Y lo mismo las otras chicas de la Corte. Hubo el problema de conseguir permiso para los dos cadetes, aquí sí que se tenía que vencer rígidas regulaciones militares; una delegación tuvo que viajar a Quito recabar, nuevamente, la buena influencia de don Julio Teodoro Salem, por algo era Senador de la República, para doblegar la voluntad de los estrictos directores del Colegio Militar, lo cual se consiguió así y todo en parte, porque se quería permiso por una semana para los “guambras” y a duras penas se consiguió por tres días, bueno, lo suficiente para que estén en la Coronación y el Baile de Gala y calmar así el “berrinche” que había dado Rosita, que ya había amenazado para horror de horrores que ella solo se coronaría del brazo del Juancito Naranjo, el más guapo y galano cadete que había en el Colegio Militar, no en vano era Alferez de la dotación de Cadetes. El Juancito o nadie había dicho la caprichosa Rosita, para desilusión de su rico papá que la quería unida a uno de los no menos ricos Velasco con miras a una provechosa alianza. Y el pueblo entero había caído en una crisis de nervios, incluidos nosotros los de la “ganguita” que veíamos que la fiesta se derrumbaba, sin Reyna, Alausí era nadie, San Pedro no iba a tener ningún brillo.

 

Para el efecto de este relato creo que San Pedro, el 30 de Junio en el año 1939 cayó en Viernes, por lo tanto las fiestas de seguro empezaron el Lunes 26 de esa semana, y duraron hasta el Domingo 2 de Julio, una semana completa de festividades, y voy a atreverme a hacer aquí un calendario de cómo más o menos se desarrollaron los eventos:

 

Lunes 26 – Misa solemne muy temprano. Desfile de los equipos. Pelea de Gallos a las 10am. Carrera de Bicicletas 2pm. Volleyball a las 5pm.y más.

 

Martes 27 - Misa temprano. Football a las 10am. Basketball a las 2pm. Volleyball a las 5pm.

 

Miércoles 28 - Misa y procesión. Football a las 10am. Torneo de Cintas a las 2pm. Basketball a las 3pm. Volleyball a las 5pm. Albazo a la medianoche.

 

Jueves 29 - Misa temprano. “Toma de la Plaza” por los indios de Nitza a partir de las 11am. Llegada y encierre de los toros a las 3pm. Finalización de algunos Campeonatos. Baile popular empezando las 7pm. Vacas Locas. Albazo a la medianoche.

 

Viernes30 - Misa solemne. Desfile de la Alegría a partir de las 10am. /Torneos deportivos. Primer día de Toros desde las 2pm. Baile popular a las 7pm. Velada Solemne a las 9pm.

 

Sábado 1 - Misa. Juegos de clasificación del Volleyball. Segundo día de Toros desde las 2pm. Baile de Gala a las 9pm.

 

Domingo2 - Solemne misa y procesión. Desfile militar. Carrera de Ensacados, Final del torneo de Volleyball. Tercer día de Toros desde las 2pm. Juegos Pirotėcnicos en La Avenida empezando las 8pm. Ultima noche de Bailes Populares.

 

IMPORTANTE: Los comentarios en el libro de visitas son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan la opinión de este medio